Magallanes y Elcano: Origen y Preparación del viaje.



En 2019 se conmemoraron los 500 años de la partida de cinco años de Sevilla en busca de una nueva ruta por el oeste hacia la Especiería. Cerca de 250 hombres, de al menos 9 nacionalidades, iniciaron un viaje auspiciado por la corona española con el apoyo de Carlos I. Un viaje que concluyó tres años después con la llegada de una única nao y dieciocho hombres a bordo, tras haber dado la primera vuelta al mundo de la historia.

La idea de encontrar una ruta marítima hacia el oriente fue una constante en la Edad Media y Moderna. El colapso de la Ruta de la Seda, obligó a las potencias europeas a buscar nuevas vías hacia Oriente. Portugal comenzó a surcar el Atlántico y los Reyes Católicos financiaron el viaje de Cristóbal Colón buscando una nueva ruta. 

Cuando Cristóbal Colón partió en 1492 hacia las Indias, la navegación era una aventura llena de misterios. Por ello, el descubrimiento de nuevos territorios mejoraba la cartografía, esencial para la navegación. El llamado “Atlas de Ptolomeo” tuvo una influencia enorme, al ser el primero en cartografiar el mundo de una forma más sistematizada.

 

La carta de Juan de la Cosa, primer mapa en el que se representa América, muestra ya en 1500 la imagen de un nuevo mundo, por lo que, cuando en 1519 partió la expedición de Fernando de Magallanes, los límites ya estaban fijados.

 

Hacia oriente, las referencias de los mercaderes y viajeros aludían a tierras ricas y fértiles. Hacia el sur, las exploraciones de los portugueses habían suministrado datos más concretos del perfil de la costa africana. Hacia poniente, los relatos de los conquistadores españoles hablaban de la recién descubierta América como de una nueva tierra provista de riquezas naturales.



 





En el Atlas Universal de Cantino, de 1502, aparece por primera vez dibujado el meridiano designado por el Tratado de Tordesillas, firmado en 1494, que repartía la zona de navegación y conquista del Océano Atlántico y del Nuevo Mundo entre la Monarquía Hispánica y Portugal.

 

En estos años Europa empieza a tomar conciencia de que América es un nuevo continente y no parte de Asia por lo que se continuó con las expediciones. Entre ellas destaca el hallazgo del Mar del Sur por Vasco Núñez de Balboa en 1513, que ponía sobre la mesa un nuevo espacio navegable al otro lado de Panamá.

 

España y Portugal empezaron a buscar el paso hacia el océano para alcanzar las Indias, teniendo en cuenta la división establecida por el Tratado de Tordesillas. Firmado en en 1494, este tratado se compone de una serie de acuerdos entre el rey Fernando II de Aragón y la reina Isabel I de Castilla, por una parte, y el rey Juan II de Portugal por otra, en virtud de los cuales se establece una nueva línea de demarcación entre las dos coronas, que corre de uno a otro polo, 370 leguas al oeste de las islas de Cabo Verde.

 

Fernando de Magallanes, marino de origen portugués, era conocedor de la ruta lusa de África y Asia, al haber navegado durante más de veinte años al servicio del rey Manuel de Portugal. Su intención era iniciar un viaje que le llevará a las islas Molucas por una nueva ruta, idea que no tuvo éxito en la corte portuguesa. De esta forma recaló en España, donde fue recibido por el joven monarca Carlos I, nieto de Fernando e Isabel.

 

En 1518 se firman las Capitulaciones de Valladolid, el pacto al que llegaron el monarca español, Fernando de Magallanes y su cosmógrafo, Rui Faleiro, para encontrar una nueva ruta por el Oeste que les llevará a las islas de la Especiería evitando así las áreas de dominio portugués. Para dicho viaje se disponen cinco naos: “Trinidad”, “San Antonio”, “Concepción”, “Victoria” y “Santiago” todas ellas abastecidas por la Casa de la Contratación con pertrechos para una navegación prevista de dos años.


El 10 de agosto de 1519 la expedición zarpa de Sevilla, recalando diez días después en Sanlúcar de Barrameda, para completar el equipamiento y las provisiones del mismo. De ahí zarpan a lo desconocido, en un viaje que duraría tres años.







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